En los últimos años, practicar yoga se ha convertido en sinónimo de ser alguien mucho más ‘cool’ y ha pasado a ser la tendencia más concurrida.
«Actualmente, viste mucho ser practicante de yoga», advierte Mayte Criado, directora y fundadora de la Escuela Internacional del Yoga, que practica esta disciplina desde hace ya 30 años.
Como todo lo que tocan los protagonistas de la gran y pequeña pantalla se convierte en oro, tras convertirse en su disciplina favorita, el yoga empezó a expandirse imparable por toda Europa.
Pero, tal y como explica Criado, este no es el único motivo de su popularidad. En los últimos años, maestros de la India han llegado a Occidente con la mente abierta al Marketing y a tener miles de seguidores, y han conseguido crear una tendencia en el mundo entero.
Esta versión del yoga moderno simboliza la formidable transformación que ha experimentado una disciplina, surgida en India hace entre 3.000 y 6.000 años, que ha sido adoptada por la sociedad occidental como un bálsamo contra dos de sus grandes males: el estrés y el sedentarismo.
La persona que se acerca al yoga nota casi de forma instantánea mejoras en su cuerpo y mente.
El Hatha Yoga, la parte física de esta disciplina, es la que se conoce y practica en Occidente, y la que través de diferentes técnicas procura devolverle la salud al cuerpo y mente del practicante. Una de las claves fundamentales está en la respiración, base principal para recuperar la salud de la columna.
A través del yoga, es posible recuperar la respiración natural, que es bloqueada por el estrés, algo que hace que tan solo dos semanas después de comenzar los ejercicios de esta disciplina, el practicante ya pueda notar las mejoras en su día a día.

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