Saludable y bueno, sano y rico, enriquecedor y divertido. Así es la fusión que crea el ice cream yoga, una disciplina que mezcla el artes del yoga con lo delicioso del helado.
No hace mucho, el instituto londinense de psiquiatría llegó a la conclusión de que comer helado activa ciertas zonas del cerebro asociadas alplacer de las personas, dicho de otra manera: el helado nos hace felices. Por otro lado, el yoga es una doctrina filosófica hindú que se basa en las prácticas ascéticas, el éxtasis, la contemplación y la inmovilidad absoluta, para llegar al estado de perfección espiritual.
Sabiendo esto, ¿qué pasaría si decidiéramos juntar estos dos elementos? El equilibrio perfecto entre cuerpo y mente.
Conocido como ice cream yoga, esta última moda fitness se basa en relajarse, mimarse y escuchar lo que nuestro cuerpo nos dice con la finalidad de eliminar el estrés y aumentar los niveles de serotonina (también conocida como la hormona de la felicidad). Para ello, combina ejercicios de meditación y diferentes asanas (posturas de yoga) que forman parte de una sesión de yoga tradicional pero con la novedad de incorporar una tarrina de helado a todo ese proceso y hacerlo todavía más divertido.
Su debut en España tuvo lugar en la terraza de Generator en Madrid, donde los asistentes levantaron los brazos hacia el cielo para saludar al sol y a su vez alcanzar sus helados. “El yoga se basa en sentirse bien, sentirse feliz y relajarse, por lo que, añadiendo el complemento del helado, adoptamos una práctica que muchos adoran e inyectamos un elemento de indulgencia en ella”, explica la experta en yoga Esther Triviño.

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